Origen del
programa educativo

Con la finalidad de favorecer el disfrute, conocimiento y comprensión de los valores históricos, artísticos, etnográficos, científicos y técnicos de los bienes culturales.

La educación patrimonial realizada en los ámbitos formal, no formal e informal (por ejemplo escuela, museo, medios) ha sido objeto de programaciones y diseños que rara vez conectaban estos ámbitos, cuando la realidad es que ellos se interrelacionan de forma continua.

¿Por qué Vivir y Sentir el Patrimonio?

Porque es necesario un programa educativo que permita que el alumnado sienta suyo el Patrimonio, que le ofrezca la posibilidad de asumir que su identidad, en los diferentes niveles en que se configura, deriva de referentes patrimoniales que explican qué somos, cómo somos, por qué hemos llegado a ser así y cómo nos relacionamos con los demás.

 

Por eso se propone el nombre de Vivir y Sentir el Patrimonio considerando inseparable el binomio Patrimonio – personas que lo conocen, lo viven y lo sienten como suyo.

¿Qué ofrece el programa marco?

Por un lado, proporciona los instrumentos para que los ámbitos educativos formal, no formal e informal puedan realizar programaciones e implementaciones conjuntamente, que al mismo tiempo tengan en cuenta la realidad de los medios de comunicación y la propia familia como contextos donde el Patrimonio se crea, se protege, se transmite, se pone en valor, etc. Todo ello conduce a la necesidad de evitar diseños aislados, desconectados e independientes.

Por otro, ofrece recursos y herramientas claras, sencillas y útiles para que el profesorado se sienta capaz de poder aplicarlas.