Los criterios que deben estar presentes en los proyectos que se lleven a cabo son:

INTERDISCIPLINARIEDAD

Las acciones que tengan que ver con el Patrimonio, como realidad multidisciplinar que es, deben sustentarse sobre la necesidad de conjugar numerosos puntos de vista, ya que son muchos y muy diversos los valores que es preciso proyectar: históricos, sociales, ideológicos, identitarios, emotivos, educativos, económicos, etc.

PARTICIPACIÓN E IMPLICACIÓN SOCIAL

El fin de la educación patrimonial es que los ciudadanos sientan suyo ese Patrimonio, que lleguen a asumir que su identidad, en los diferentes niveles en que se configura, deriva de referentes patrimoniales que explican qué somos, cómo somos, por qué hemos llegado a ser así y cómo nos relacionamos con los demás. Separar el Patrimonio de las personas es disociar un binomio inseparable: el Patrimonio lo es porque existen personas que lo han generado, lo han cuidado, lo han transmitido y lo han puesto en valor.

CALIDAD

La calidad de las actuaciones ligadas al programa ha de constatarse a través del desarrollo de un proceso de evaluación sistemático y riguroso.

En los procesos de evaluación de la calidad de un programa didáctico, el parámetro fundamental consiste en valorar la coherencia del diseño, en el que los objetivos del programa guarden una relación total y directa con los contenidos que son objeto de trabajo y que ambos aspectos estén claramente tratados en las estrategias educativas y actividades propuestas, contando con los recursos y materiales adecuados para alcanzar los fines establecidos.

DIVERSIDAD

El Patrimonio es variado en su naturaleza (material e inmaterial) y en sus cualidades (arqueológico, histórico, documental, artístico…), pero los valores que se proyectan sobre él también lo son (identitarios, sociales, políticos, históricos, económicos, emotivos, etc.). La esencia de la diversidad del Patrimonio reside en la propia diversidad del ser humano, por lo que si no hay diversidad en la concepción y diseño educativos relacionados con el Patrimonio, no podremos garantizar la diversidad de los aprendizajes. El patrimonio entendido de modo plural e inclusivo puede erigirse en una herramienta muy útil a la hora de reconocer y gestionar la diversidad humana y fomentar el diálogo y entendimiento entre los distintos grupos e individuos que la conforman.

SENSIBILIZACIÓN

El conocimiento, como la comprensión o la valoración en ningún modo surgen de manera espontánea en el ser humano, sino que se adquieren a través de procesos educativos; se necesitan estrategias adecuadas que nos ayuden a conocer el Patrimonio, ya sea a partir de los sentidos, la emoción, el pensamiento o la propia actuación. Las estrategias didácticas nos ayudan a comprender, nos animan a buscar el sentido, a otorgar los valores mediante procesos de investigación, experimentación, deducción, reflexión, etc.

FLEXIBILIDAD

Las estrategias didácticas serán flexibles para adaptarlas al contexto de aprendizaje, a las condiciones del alumnado que será objeto de los proyectos relacionados con el Patrimonio, así como a los ámbitos educativos de trabajo. El Patrimonio es vivo y cambiante como lo son los contextos de enseñanza - aprendizaje. Se hace imprescindible estar atentos a todo cambio en tiempo real, y ser capaces de integrarlo en los diseños educativos.

RENTABILIDAD

Este programa es un instrumento que garantiza la formación de generaciones capaces y cualificadas para querer conservar su Patrimonio, para poderlo difundir en las mejores condiciones y para dedicar recursos humanos y económicos a su cuidado, conscientes de que la “cadena de transmisión” debe continuar con otras generaciones a las que, además, deben garantizar su formación en esta materia. Partiendo de esto, las iniciativas desarrolladas deberán contemplar el concepto de rentabilidad interpretada en términos sociales, identitarios y culturales, pero sin desdeñar los económicos, profesionales y de desarrollo.